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Nicaragüenses víctimas de prostitución testificarán contra tratantes en Costa Rica

Nota tomada de La Prensa (Nicaragua)

Cinco miembros de la banda fueron detenidos la noche de este viernes (Policía de Migración).

 

05 de setiembre, 2016 - La organización de trata de personas que fue desarticulada por autoridades de la vecina Costa Rica mantenía a 16 mujeres extranjeras como esclavas sexuales en tres bares ubicados en Alajuela y operaba desde hace un año, según confirmaron las autoridades.

La alerta para las autoridades de la Policía Profesional de Migración y la Fiscalía provino de los vecinos, quienes informaron que los tres bares allanados daban servicios sexuales, publicó el diario La Nación de Costa Rica.

Las mujeres eran mantenidas encerradas en dos bares situados en La Fortuna de San Carlos y en uno ubicado en Chachagua, de San Ramón.

Según el reporte de las autoridades en los allanamientos hallaron más de 30 mujeres, en su mayoría nicaragüenses, además de costarricenses y una dominicana. La organización delictiva les ofrecía trabajar como meseras, pero al llegar a los negocios eran hospedadas en cuartos de los mismos bares, las obligaban a ejercer la prostitución y les prohibían salir, informaron el fiscal de La Fortuna, Randal Miranda Gómez, y el jefe la Policía Profesional de Migración, Stephen Madden Barrientos.

Los bares allanados durante el operativo realizado la noche del viernes son Los Acostados, Tenampa (ambos en La Fortuna) y Los Horcones (en Chachagua). Como resultado fueron detenidas cinco personas, entre ellas dos hermanos (una mujer y un hombre) de apellidos Rivera Carrión, los cuales son señalados por las autoridades de ser los líderes de la organización. La mujer tiene 37 años y es naturalizada costarricense. El hombre, de 39, es un nicaragüense con cédula de residencia de Costa Rica.

También fue capturada una hija de la mujer, de 22 años, y naturalizada costarricense, quien también tiene los apellidos Rivera Carrión. Otras dos mujeres arrestadas responden a los apellidos Hernández Valle y Hernández González, ambas nicaragüenses que entraron ilegalmente a Costa Rica, según las autoridades de Migración.

Durante los allanamientos fueron localizados siete menores, cinco son hijos de las víctimas y dos, de los imputados. Todos quedaron a la orden del Patronato Nacional de la Infancia (Pani).
Asimismo, se decomisaron fuertes sumas de dinero, documentación, 200 gramos de pasta de cocaína, 30 gramos de marihuana y teléfonos celulares.

Ofrecían US$150 por trabajar como meseras

Según las investigaciones policiales, citadas por La Nación, la mujer de apellidos Hernández Valle, supuestamente se encargaba de contactar a las mujeres en la ciudad de León, Nicaragua. Ella, según la Fiscalía, les hablaba sobre la posibilidad de trabajar en Costa Rica como meseras, en bares, donde ofrecía un pago de US$150 al mes, más alimentación y hospedaje.

Las víctimas ingresaban de forma ilegal por Los Chiles. Cuando llegaban a los bares, les indicaban que tenían que desempeñarse como trabajadoras sexuales y no como meseras.

Stephen Madden y Randal Miranda dijeron a medios costarricenses que a las mujeres se les prohibía salir de los bares y se les amenazaba, con la finalidad de que no se escaparan.
Miranda agregó que, además, no les pagaban nada. Les decían que el dinero (16 mil colones por cada servicio) se lo estaban guardando, pues se lo iban a entregar luego.

En programa de testigos

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) emitió una nota en la que calificó el operativo como “un golpe bastante importante”.

Alejandra Mora Mora, ministra de la Condición de la Mujer y presidenta ejecutiva del Inamu, declaró que “la trata de personas es un problema mundial y uno de los delitos más humillantes y vergonzosos que existen, ya que priva de su dignidad a millones de personas”.

En este caso las mujeres rescatadas serán atendidas por la Comisión de Trata y debido a que eran amenazadas serán incorporadas, además, al programa de víctimas y testigos, anunció el fiscal Miranda.

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